¿Qué es la ansiedad?

ansiedad

Es la respuesta involuntaria que da el cuerpo frente a un estimulo (ya sea interno o externo), considerado como una amenaza.

Esta es la respuesta “técnica”. Siempre explicamos a nuestros pacientes que tienen que entender la ansiedad como cualquier otra emoción del cuerpo que tiene su propia función. En este caso, su función es la de avisarnos si hay un peligro cerca para que podamos hacerle frente y que no conlleve un peligro de forma física o psicológica. Es una función similar al dolor. Por ejemplo, pongamos que estamos tostando pan y sin querer metemos el dedo en el tostador, automáticamente lo sacamos ya que el dolor nos ha avisado de que nuestro cuerpo está en peligro y, de no ser así, podríamos tener lesiones muy graves e incluso perder nuestro dedo.

En el caso de la ansiedad el mecanismo es muy similar. Por ejemplo, supongamos que vamos caminando por la selva y nos encontramos de pronto con un león. Nuestro cuerpo se activa automáticamente para crear una respuesta y defenderse. El corazón bombea con fuerza para oxigenar nuestros músculos y que sean hábiles para subir un árbol, una respiración rápida para preparar el cuerpo para correr…etc.

El problema sucede cuando nuestra vista no detecta un problema real y nuestro cuerpo, sin motivo aparente se activa, creando un exceso de energía que no vamos a poder “eliminar”. Por ejemplo, tras un duro día de trabajo me siento en el sofá y de pronto empiezo a notar un ritmo cardiaco rápido, respiración agitada, esto provoca que se seque la boca y se entumezcan las extremidades. Nuestra cabeza probablemente llegue a la conclusión de que el peligro está “dentro” de nuestro cuerpo e interpretando (de forma errónea) que estamos sufriendo algún tipo de daño interno (infarto, enfermedad…etc). La realidad es que probablemente estemos sufriendo un ataque de ansiedad.

Síntomas de la ansiedad

  • Sensación de miedo (estar en peligro).
  • Respiración agitada (hiperventilación)
  • Ritmo cardiaco acelerado (aumento excesivo de pulsaciones)
  • Sensación de mareo.
  • Entumecimiento de las extremidades.
  • Sudoración.
  • Temblores.
  • Dificultades atencionales.
  • Dificultades para conciliar el sueño.
  • Problemas intestinales.

¿Tengo un ataque de ansiedad?

Sentir un poco ansiedad, es algo habitual en la mayor parte de la población promovida por el ritmo de vida, estrés, preocupaciones etc.

En ocasiones, puede pasar que esta sensación puntual de ansiedad, se convierta en algo diario y habitual con niveles muy altos de preocupaciones y miedos. El ataque de ansiedad se define como episodios repentinos de miedos y ansiedad muy intensos que alcanzan un punto máximo en cuestión de minutos. Suelen ser desproporcionados en comparación con el peligro real y son incontrolables (la persona no es capaz de regular esta emoción por si sola).

Se considera un trastorno de ansiedad, cuando estos episodios se repiten en el tiempo e interfiere en nuestra vida personal, laboral y social llegando a impedir su desarrollo con normalidad y llegando a su deterioro.

Tipos de trastorno de ansiedad

Existen diferentes trastornos de ansiedad, algunos de ellos son los siguientes:

  • Trastorno de ansiedad por separación: Miedo y ansiedad excesiva para la edad de desarrollo, ante la separación de una persona por la que siente apego. (Por ejemplo, una niña de 15 años se separa de su madre durante dos horas)
  • Trastorno de ansiedad social (fobia social): Miedo o ansiedad excesiva ante situaciones sociales en las que una persona tenga que intervenir.
  • Trastorno de ansiedad generalizada: Ansiedad o preocupación excesiva durante más días de lo que ha estado ausente. (Por ejemplo: síntomas presentes en 25 días de un mes)
  • Trastorno de ansiedad inducido por sustancias/medicamentos: Sintomatología de ansiedad justificada tras el consumo de sustancias químicas o medicamentos.
  • Fobias específicas: Miedo o ansiedad excesiva debido a la presencia de un objeto, persona o animal específico y necesidad de evitarlos para reducir el malestar.
  • Mutismo Selectivo: Incapacidad que tienen los niños para hablar en determinadas situaciones (colegio, clases particulares…), mientras sí pueden hacerlo en otros (casa, amigos…).

Si experimentas este tipo de sintomatología, es conveniente consultar con un profesional con el fin de encontrar la raíz del problema y así poder solucionarlo.

Categorías: Psicología
Ana Gil Iñiguez

Licenciada en psicología y especialista en terapia psicológica con niños y adolescentes. Miembro del colegio de psicólogos de la comunidad valenciana.

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